¡De la tierra a la mesa! El huerto del Manjón da sus frutos

A lo largo de toda esta mañana, las palas, los rastrillos y las cestas han sido los grandes protagonistas. Algunas aulas del centro han ido pasando por las instalaciones del huerto con una ilusión enorme: había llegado el momento de recolectar todo lo sembrado. Y la cosecha no ha podido ser más generosa. Gracias al esfuerzo de estos meses, hoy hemos recogido:

  • Berenjenas hermosas y brillantes.
  • Calabacines de gran tamaño.
  • Patatas listas para cocinar.
  • Pimientos y tomates que le daban un color espectacular a nuestras canastas.

Un agradecimiento infinito al «Club de los abuelos y abuelas del Manjón». Si este huerto es hoy una realidad tan viva, es gracias a ellos. El Club de los abuelos y abuelas del Manjón ha sido el verdadero motor de este proyecto, encargándose de mimar y cuidar la tierra durante todos estos meses. Pero su labor va mucho más allá de mantener el huerto bonito. Han sido unos maestros excepcionales para nuestro alumnado. A lo largo del curso, han compartido su sabiduría popular y su paciencia, enseñando a los niños y niñas:

  • Las mejores técnicas de plantado.
  • Los secretos de las semillas y los ciclos de la naturaleza.
  • El arte del tutorizado de las plantas.
  • La importancia y el control del riego.

Ver la complicidad, el respeto y el cariño que se ha creado entre las distintas generaciones del Manjón en torno a la naturaleza ha sido, sin duda, el mejor de los aprendizajes.

La jornada no podía terminar de otra manera. Tras el esfuerzo de la recogida, nuestros queridos abuelos y abuelas nos tenían preparada una sorpresa: una degustación de productos frescos recién cogidos de la mata. Los alumnos y alumnas pudieron probarlos allí mismo, descubriendo el verdadero sabor de lo natural y lo ecológico. ¡Muchos repetían entusiasmados! No hay nada como comerte un tomate que tú mismo has visto crecer.


¡Gracias de corazón a todas las familias y abuelos/as que hacéis que el CEIP Padre Manjón sea una gran comunidad! Gracias por vuestro tiempo, vuestra sabiduría y por enseñarnos que las cosas cuidadas con amor siempre dan sus frutos. ¡Hasta la próxima cosecha!