Siembra con Educación Infantil y Aula de las Mariposas

Esta semana, el aula de Las Mariposas junto a las aulas de Educación Infantil han vivido una jornada inolvidable y llena de vida. En el marco de nuestro proyecto de acercamiento a la naturaleza y sostenibilidad, nuestros pequeños y pequeñas han dejado por un momento los lápices y los cuentos para convertirse en auténticos granjeros y granjeras. ¿El objetivo? Aprender el milagro de la vida plantando sus propias semillas.

Lo más especial de esta actividad no ha sido solo el contacto con la tierra, sino cómo se ha desarrollado el aprendizaje: ¡de alumnos para alumnos!

La actividad comenzó con una gran expectación. Un grupo de alumnos y alumnas que se habían preparado previamente con mucha ilusión, fueron los encargados de explicar al resto de sus compañeros los pasos necesarios para realizar una siembra correcta.

Ver a niños y niñas tan pequeños explicando con seguridad y entusiasmo cómo cuidar una semilla ha sido una experiencia maravillosa de aprendizaje entre iguales. Esta metodología no solo fomenta la autonomía y la autoestima de los «niños maestros», sino que capta la atención y motivación del resto de la clase de una forma única.

Para garantizar que todos los alumnos y alumnas, sin excepción, comprendieran perfectamente el proceso, la explicación contó con un apoyo visual fundamental: los pictogramas de ARASAAC.

Nuestro colegio apuesta firmemente por la educación inclusiva. Utilizando estos pictogramas, que muestran de forma clara y secuenciada acciones como «echar tierra», «hacer un agujero», «poner la semilla» o «regar», nos aseguramos de que la información fuera accesible para todo el alumnado, facilitando la comprensión y la comunicación. De esta forma, la secuencia de la siembra quedó clara para todos antes de pasar a la acción.

Tras la teoría, llegó el momento más esperado: ¡manos a la obra! O mejor dicho, ¡manos a la tierra!

Todos y cada uno de los niños y niñas recibieron su maceta y su semilla. Con mucho cuidado, siguiendo los pasos que sus compañeros les habían enseñado con la ayuda de los pictogramas, fueron llenando de tierra sus tiestos, depositando con mimo la semilla y dándole su primer riego.

El aula se llenó de risas, emoción y un profundo respeto por la tarea que estaban realizando. Ahora, esas pequeñas macetas decoran nuestra clase, y comienza la segunda parte de la actividad: cuidarlas diariamente, observar cómo brotan y aprender la paciencia y la responsabilidad que requiere cuidar de un ser vivo.

Estamos muy orgullosos de nuestros niños y niñas. Han demostrado ser unos excelentes compañeros, unos alumnos atentos y, sobre todo, unos grandes amantes de la naturaleza.