Celebrando el Día de la Familia: Diversidad, raíces y mucho amor.

El pasado viernes 15 de mayo, nuestro centro se vistió de gala para celebrar una de las efemérides más especiales y significativas de nuestro calendario escolar: El Día de la Familia. Para nosotros, las familias son el pilar fundamental en la educación y el desarrollo de nuestro alumnado, y este año queríamos que fuesen las auténticas protagonistas de una actividad muy especial basada en la creatividad, el respeto y la puesta en común.
Días antes de la celebración, propusimos una actividad a nivel de centro. Cada alumno y alumna llevó a casa una plantilla muy especial: un marco en blanco. El reto para cada hogar era libre y emocionante: plasmar a su familia dentro de ese cuadro de la forma que quisieran. ¡Y la respuesta ha sido maravillosa! A través de dibujos llenos de color, originales collages de recortes y entrañables fotografías, cada hogar nos abrió una pequeña ventana a su realidad.
El viernes, el alumnado trajo con orgullo sus obras de arte al colegio. En las aulas, gracias a las pizarras digitales, pudimos proyectar cada uno de los marcos. Fue un momento mágico en el que los niños y niñas tomaron la palabra para presentarnos a sus seres queridos, explicarnos quiénes eran y compartir anécdotas.


Esta puesta en común no solo sirvió para conocer mejor el entorno de nuestros estudiantes, sino también para visibilizar, normalizar y celebrar los diferentes tipos de familias que existen en la actualidad. Desde el respeto y la empatía, el aula se convirtió en un espacio de aprendizaje sobre la diversidad familiar.
Tras las exposiciones, estos preciosos marcos han pasado a decorar nuestras propias aulas y las paredes de los pasillos, llenando el colegio de rostros felices y orgullo familiar.


Como muestra de la transversalidad de nuestros proyectos, algunas aulas quisieron conectar esta celebración con una actividad que habíamos realizado previamente en el centro relacionada con el consumo de fruta y la sostenibilidad.
Aprovechando que habíamos guardado los huesos de los nísperos que nos comimos, el alumnado los sembró en esta jornada tan especial. El objetivo pedagógico fue precioso: asociar de manera vivencial el cuidado que necesita una planta para crecer fuerte y sana con el cuidado, el mimo y el tiempo que requiere una familia.
Al igual que regamos y protegemos nuestra semilla de níspero, en casa regamos cada día nuestras relaciones con paciencia, amor y respeto.
Desde el centro queremos agradecer de corazón vuestra total colaboración y la ilusión que habéis puesto en esta actividad. Gracias por abrirnos vuestras puertas y por ayudarnos a construir una comunidad educativa más unida, diversa e inclusiva.
¡Feliz Día de la Familia!